Benditos diez céntimos

Abrió el grifo, cogió agua con ambas manos y se mojó la cara. Volvió a mirarse en el espejo mientras le goteaba agua por la barbilla.

«Nunca has llegado tan lejos y aún puedes seguir subiendo. ¿Vas a echarlo todo a perder por esa chica a la que no le interesas? Fue amable contigo como lo es con todo el mundo. Es una estúpida obsesión, el vago recuerdo de Sara. ¿Cuándo vas a superarlo, Lucas?», reflexionó.

Se secó la cara con las manos y comenzó a caminar de un extremo a otro del aseo. Se convenció de que tenía el caso ganado, de que la jueza estaba de su parte y de que no tenía más que seguir adelante y pelear por otro triunfo más. Ya lo había hecho muchas veces. ¿Acaso iba a abandonar su racha de éxitos?

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