Diario desordenado de un homeless desahuciado

“Una mañana dejé mi casa, o más bien la casa del banco, con una nota clavada con un cuchillo de cocina en la puerta ‘Pasen sin llamar’. Dejando la puerta abierta y las llaves puestas emprendí camino sin rumbo ni tiempo.”

Esta es la historia del viaje obligado de una persona que habiendo perdido todo elige convertirse en viajero en vez de indigente. Lo único que separa los dos estados no es el dinero, sino la voluntad.

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